Consejos básicos para proteger la identidad digital

Nuestra identidad digital –tanto si somos una persona física como una empresa- está formada por toda la información que compartimos, publicamos y exponemos en internet. Esto incluye desde nuestros datos personales, cuentas bancarias, imágenes, nicks y comentarios en redes sociales a los contactos con los que nos relacionamos, los productos que consumimos o las páginas y marcas a las que seguimos. Estrechamente ligada a la reputación online, la identidad digital es hoy pieza esencial en la comunicación y relaciones entre ciudadanos, empresas e instituciones.

Más allá de las implicaciones personales, sociales y laborales que puede tener este “yo digital”, uno de los aspectos más importantes ligados a la identidad digital es el de la seguridad. Las suplantaciones de identidad, para actuar en nuestro nombre de forma malintencionada, y el robo de información personal constituyen uno de los mayores peligros a los que nos enfrentamos en internet. Por ello, debemos aprender a proteger y blindar nuestra identidad digital con el mismo ímpetu que protegeríamos nuestra identidad física.

El robo o suplantación de la identidad digital puede dar lugar a graves perjuicios para la reputación de la persona o empresa afectada. En muchos casos, esta suplantación está además dirigida expresamente a la sustracción de dinero de las cuentas de la víctima o a la realización de compras fraudulentas en su nombre. Si se trata de imágenes y datos personales o íntimos, su difusión no autorizada supone asimismo un atentado contra la privacidad.

¿Qué medidas podemos entonces adoptar para proteger nuestra identidad digital?

La protección de la identidad digital empieza por nuestra propia responsabilidad y concienciación a la hora de compartir cualquier contenido u opinar en internet. En este sentido, resulta útil, por ejemplo, utilizar distintos perfiles en redes sociales para el ámbito personal y el profesional, así como prestar atención a las opciones de privacidad de cada site o aplicación y configurar todas las apps para mostrar únicamente la información que queramos. Otro consejo que no debemos olvidar cuando utilicemos dispositivos compartidos es cerrar siempre la sesión al abandonar el equipo, para que nadie pueda entrar en una red o servicio en nuestro nombre.

Respecto a los dispositivos, debemos protegerlos siempre con contraseña –si es con doble sistema de autenticación, como la huella dactilar, mejor- e instalar regularmente las actualizaciones. En caso de pérdida o robo, es recomendable utilizar las opciones de bloqueo remoto y geolocalización que ofrecen tanto los fabricantes como las operadoras para que ningún extraño acceda a los datos.

Tecnología para la confianza digital

Ante estos riesgos, muchas empresas y ciudadanos recurren a soluciones tecnológicas que garanticen tanto la seguridad y confidencialidad de los datos como la inalterabilidad de las transacciones. Los principales instrumentos de confianza digital son las firmas electrónicas, los sellos electrónicos, los servicios de entrega electrónica certificada y los certificados electrónicos.

En este mismo sentido, los certificados SSL son una herramienta que ayuda a las empresas a inspirar confianza a los usuarios y demostrar que se valora su privacidad.

De este modo, los proveedores de servicios de confianza como Camerfirma garantizan la identidad de la persona física o jurídica titular del certificado para que pueda realizar todo tipo trámites y firmar documentos digitales con plenas garantías legales, en ámbitos particulares, empresariales o de relaciones con las administraciones públicas.

En cualquier operación que aparezca el certificado digital de Camerfirma, los participantes pueden tener la tranquilidad de que están garantizadas y protegidas la identidad del emisor, la confidencialidad de la información y el no repudio en las transacciones.